A Pepe Saramago

Copiado aló e pegado acó,

Muy señor mío,

Me perdonará Usted mi pobre castellano, pero desde anteayer me entero de la urgencia de praticarlo. Al “Diário de Notícias” de Lisboa predijo Usted esto: “Acabaremos por integrar-nos” en España. Preguntado por el periodista João Céu e Silva si nuestro país seria entonces “una província de Espanha” (le sigo citando en nuestro antiguo idioma), Usted contestó: “Seria isso. Já temos a Andaluzia, a Catalunha, o País Basco, a Galiza, Castilla La Mancha e tínhamos Portugal”.

Claro, nos asegura, podremos conservar nuestra lengua, nuestras costumbres, y así mismo creo yo nuestro fado, pero (no lo dijo, uno entiende) nos gobernaría el jefe de estado madrileño del momento. Y aunque diga Usted que no es profeta, no hay que olvidar su proverbial modestia. En fin, para gente sencilla como yo, sus palabras son un caritativo aviso del destino.

Pues, señor, no y no. Usted, el más famoso de mis compatriotas, se permite en público unos juegos muy guapos de futurología. Pero se los guarde para sus libros, los cuales están perdiendo el suspense de antaño. Créame, el real futuro de un Portugal integrado en España lo conocemos ya muy de cerca. Está visible en la Galicia de hoy, donde la lengua dominante, y los derechos dominantes, y los partidos dominantes, son los de Madrid. Esto no es futurología, si no lo qué uno ve. Si quiere verlo.

No creo que sea su caso, Don José. Me contaran que, hace poco, visitó Usted Galicia invitado por el Pen Club. Le rogaran que hiciera su discurso en Portugués. Todos podrían entenderle, sin problema, si hablara en nuestra hermosa variedad de gallego. Usted – como otras veces ya en Galicia – recusó y habló en Español.

Muchas gracias en realidad. Ahora sabemos cómo hablarán, en la Província española de Portugal, los futuros traidores.

Fernando Venâncio

8 thoughts on “A Pepe Saramago

  1. Pois eu, que non son moi saramaguista que digamos, si quero dicir que as dúas ou tres veces que o escoitei falar ao vivo en Galiza fíxoo sempre en lingua portuguesa. E unha das ocasións foi nun lugar tan pouco sospeitoso de lusismo como o Clube Financeiro da Coruña…

  2. Desde há muito Saramago tem mostrado as suas inclinações iberistas, creio que ampliadas pelo seu casamento com uma espanhola. É um direito dele, mas não deixa de ser uma contradição, visto que os seus livros são escritos em português e a língua é, como se sabe, um factor determinante da identidade de cada nação.
    No caso de Portugal, sendo o mais antigo país da Europa com fronteiras definidas, parece-me ridículo falar-se de integração ibérica numa época em que todos os estados membros da Comunidade Europeia abriram as suas fronteiras. Por outro lado, do ponto de vista estratégico, nas sociedades globalizadas, são cada vez mais as cidades, e não os países, que determinam formas de cultura e criatividade autónomas.
    Em suma, o que penso é que a independência e a autonomia são fenómenos patrimoniais que devem ser mantidos e aprofundados. No plano afectivo sou português, não sou espanhol, e á assim que quero continuar a ser.

  3. O escritor enche-me a alma, o homem deixa-me triste. Não sou patriota nem tenho um grande sentido de território. A minha pátria, como dizia o poeta, é a minha lígua.

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